LOS CASTILLOS MEDIEVALES



  

 

 
  



PARTES DE UN CASTILLO MEDIEVAL (ANIMACIÓN)

MEDIEVAL CASTLE TOWN OF MOVENMVASIA (GRECIA) 360º

Los castillos eran las residencias fortificadas de los señores feudales situadas en medio de su territorios en un lugar elevado. Los primeros castillos eran simples torres de madera rodeadas de una empalizada también de madera pero, con el tiempo, se ampliaron y empezaron a construirse en piedra.

En períodos de paz, el castillo era el hogar del noble y su familia, de sus soldados y sus sirvientes.
En tiempos de guerra, el castillo servía de refugio para los habitantes del feudo (campesinos, artesanos y clérigos) que se protegían tras sus murallas de largos asedios durante las batallas.
 

 

 
Los castillos eran edificaciones prácticas y austeras en cuanto a decoración. El mobiliario era escaso (mesas, bancos, camas, arcones) y para combatir el frío que provocaban los muros de piedra se cubrían los suelos de alfombras, las paredes de tapices y se encendían chimeneas en diversas dependencias. Por la noche se iluminaban con antorchas.

Un castillo era un pueblo. Además del señor y su familia, los criados y los soldados, había un grupo de artesanos que se ocupaba del mantenimiento y reparación de las murallas y de la forja de las armas. La comida se obtenía en las aldeas de los alrededores o en los huertos y corrales del castillo.
La vida era monótona y con pocas comodidades: la comida era muy precaria, especialmente cuando el castillo estaba siendo asediado. Las camas que eran de la nobleza eran un simple armazón de madera con paja.
En tiempos de paz, los caballeros se entrenaban combatiendo en torneos y se entretenían cazando, criando halcones y celebrando banquetes. Estos se convertían en fiestas en las que juglares y trovadores contaban historias, hacían malabarismos, cantaban romances o tocaban piezas musicales.
Los invitados comían, sobre todo, carnes cogiendo la comida con las manos y bebiendo abundante vino y cerveza hasta altas horas de la madrugada.
La cocina solía estar en un edificio aislado (en los patios del castillo) para no provocar incendios.
Los nobles y los mercaderes más ricos podían permitirse una gran variedad de comida, incluyendo los frutos secos, las almendras y las especias asiáticas, productos muy caros, junto a piezas de caza (jabalíes, faisanes, ciervos...)

RECREACIÓN VIDA MEDIEVAL CASTILLO DE PERACENSE (TERUEL)

 
 


Las ventanas eran pequeñas y sin vidrios y se tapaban con cortinas.
En la torre del homenaje, donde están los aposentos, no había dormitorios individuales, por tanto, el señor feudal compartía su dormitorio con sus siervos y perros.
El señor del castillo solía inspeccionar sus tierras a caballo, recibir a sus vasallos, impartir justicia, recaudar impuestos y entrenarse para el combate además de practicar una de sus aficiones favoritas, la caza (de jabalíes, ciervos y zorros a caballo y con la ayuda de halcones -cetrería-).
Las mujeres normalmente permanecían en el castillo organizando tareas domésticas, cuidando de los hijos o cosiendo y bordando. Algunas, más refinadas, se entretenían con la lectura o con la música o paseando a caballo por los bosques del señor.


 

 

 
 

CONSTRUYE UN CASTILLO (JUEGO)

ASALTA EL CASTILLO (JUEGO)

Los castillos tenían varios elementos bien definidos:

Muralla: todo el recinto va cercado de una alta y gruesa muralla con un camino que la recorre en su parte superior (adarve). De trecho en trecho, se intercalan en la muralla cubos o torreones que permiten diversificar los ángulos de tiro y defenderse. Suelen estar rematados por almenas para la protección de los defensores. Al pie de la muralla y rodeándola por el exterior se abre a veces un foso para impedir la aproximación del enemigo; se salva con puentes levadizos. Puede haber más de un anillo defensivo amurallado, es decir, una doble muralla.

Torre del homenaje: es la torre principal de dos o tres pisos y que sirve de residencia del señor y cumple con las funciones más destacadas del castillo, albergando las estancias principales y, en ocasiones, los almacenes de víveres. Se encuentra en la posición más defensiva en relación con un posible ataque exterior, de forma que si sucumbiese el resto de las defensas, esta torre proporcionase un último refugio.

PANORÁMICA TORRE DEL HOMENAJE DEL CASTILLO DE TRASMOZ (ZARAGOZA)

Torre barbacana: es una obra de fortificación situada frente a las murallas y protegiendo una puerta de acceso. Podían contar con portales propios fortificados de paso obligatorio para acceder a la puerta principal, rastrillo o peine suele ser una pesada reja, rematada abajo en puntas que formaba parte de las fortificaciones de la puerta, junto al puente levadizo y la barbacana.

Almenas: tenían como función proteger a los defensores. Algunas tenían orificios, como troneras (para las armas de fuego) o saeteras (para lanzar armas arrojadizas, flechas).

Patio de armas: espacio central en torno al patio donde se distribuyen determinadas estancias, como la capilla (cuando la hay), la sala de recepciones, las naves para acuartelamiento de la tropa... la entrada al castillo se produce a través del patio de armas
En el patio de armas también habían otras dependencias en el castillo como graneros, herrería, viviendas para los servidores, horno, cocinas....todas ellas de madera y pegadas a las paredes interiores de la muralla.
Era la zona más activa y concurrida del castillo.



TOUR VIRTUAL CASTILLO COCA (SEGOVIA)

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EL FEUDO

La mayoría de la población en la Edad Media vivía en feudos, aislados y autárquicos (autosuficientes).
El feudo era un gran territorio formado por las tierras otorgadas por un rey o por un noble a otro señor feudal en las que trabajaban los campesinos y siervos a su cargo. Se transmitía de forma hereditaria, pero no podía comprarse ni venderse, y el señor feudal tenía total autoridad para impartir justicia sobre sus habitantes y cobrarles impuestos.
 

 

EL FEUDO CIVIL Y ECLESIÁSTICO (ANIMACIÓN)

Tenía 2 partes bien diferenciadas:
  • La reserva señorial o dominio: era la parte de la tierra explotada por el propio señor en beneficio propio. En ella solía estar el castillo (o monasterio) e incluía tierras de cultivo, prados y bosques propios.
  • Los mansos: eran parcelas de tierra que el señor concedía a los campesinos libres o a los siervos a cambio del pago de unas rentas (parte de la cosecha o trabajar en las tierras de la reserva). También podían haber algunas parcelas propiedad de campesinos libres (alodios)
Los bosques de la reserva eran propiedad exclusiva del señor y cuando los campesinos querían cazar o buscar leña en ellos debían pedir permiso o pagar un impuesto.
En sus feudos los señores impartían justicia y cobraban impuestos. Además, los señores también cobraban impuestos a los comerciantes cuando atravesaban sus dominios (peaje) y cuando cruzaban los puentes (pontazgo) o a los campesinos por usar los molinos, hornos (señorío jurisdiccional).

Hay además también tierras comunales (bosques y prados) que pueden usar los campesinos libremente e instalaciones de uso común, previo pago de una tasa (molino, horno, fragua..).
Cada feudo estaba orientado al autoabastecimiento: producía todo lo necesario para la subsistencia de sus habitantes (alimento, vestido, herramientas...).
Se trata, pues, de una economía agropecuaria (agrícola-ganadera) de subsistencia y autárquica: no se traen apenas productos de fuera del feudo y se sacan muy pocos productos de él. Los pocos excedentes se venden en el mercado semanal del burgo (ciudad)
 
 

 

Los señores feudales vivían de las rentas que los campesinos estaban obligados a pagarles (rentas señoriales):
  • Una parte de la cosecha de las tierras que trabajaban.
  • Entregar, una vez al año, cierta cantidad de productos cultivados o animales.
  • Trabajar unos días al año de forma gratuita en las tierras o los bosques del señor.
  • Pagar una pequeña cantidad por usar el horno, la fragua, el molino o los puentes del señor.
  • Dar un 10% de la cosecha anualmente a la Iglesia (diezmo eclesiástico).
  • Otros impuestos propios de la jurisdicción señorial (multas, impuestos sobre el comercio..).

LOS CAMPESINOS
Con arreglo a las leyes medievales, un campesino no era dueño de sí mismo. Todo, incluida la tierra que trabajaba, sus animales, su casa y hasta su comida, pertenecía al señor del feudo.
El 90% de la población feudal estaba formada por campesinos bajo la protección de un señor feudal, ya fuera noble o eclesiástico, se dedicaban a la agricultura y la ganadería y carecían de privilegios.
Había 2 grandes tipos:
  • Campesinos libres o villanos, propietarios de sus tierras (alodios), que podían casarse, abandonar el feudo, dedicarse a otro oficio, vender su producción libremente en el mercado...
  • Siervos de la gleba, que no eran libres y, por tanto, no podían ni casarse ni heredar ni abandonar el feudo sin permiso del señor. Además trabajaban de forma gratuita las tierras del señor a cambio de una parcela para el cultivo propio.
 

 


La vida de los siervos (y de los campesinos en general) estaba llena de penalidades. Muchos se afanaban para producir alimentos suficientes para mantener a sus familias y poder cumplir con su señor. Les estaba prohibido marcharse del feudo sin permiso y, para un campesino, la única manera de obtener la libertad era ahorrar el dinero necesario para comprar un lote de tierras o casarse con una persona libre. Así pues estaban ligados a la tierra.

LA VIDA CAMPESINA
La labranza de la tierra y la cría del ganado eran trabajos que absorbían toda la jornada porque los métodos eran anticuados y no muy eficaces.
Cavaban y cosechaban sus parcelas propias pero también ayudaban en los grandes cultivos de la aldea: para arar campos, segar y recoger el heno. Una cosecha mala por una helada, una tormenta o por sequía era una amenaza de hambre para toda la aldea.
  

 
Era una economía de autoconsumo, es decir, vivían de lo que producían, sin apenas comerciar con sus productos.
Cultivaban cereales como el trigo para hacer pan (alimento básico), legumbres (judías, garbanzos..) y viñedos. Usaban aperos (instrumentos de trabajo en el campo) muy rudimentarios (los mismos que se usaban desde el Neolítico como el arado romano) y practicaban la rotación de cultivos bienal con barbecho para no agotar los suelos (se deja sin cultivar la mitad de las tierras para que el ganado la abone mientras que en la otra se sigue cultivando). Sólo a partir del s XI-XII se introducen nuevas herramientas y técnicas (arado de vertedera, molino de agua...).
En los huertos tenían verduras y árboles frutales. 
Los animales más abundantes eran los bueyes que tiraban de carros y de los arados; las cabras; las ovejas que eran muy rentables, comían poco, eran baratas y vivían mucho. Los cerdos comían mucho y eran muy caros, aunque luego daban alimento para todo el año. También había muchas gallinas, pollos y caballos que servían para la guerra.

Hombres, mujeres, niños y ancianos colaboraban de sol a sol en las tareas agrícolas. Arar, segar, podar, cortar árboles, roturar... eran tareas pesadas realizadas por los hombres.
Las mujeres, aparte de cuidar del hogar y de los hijos, ayudaban en la siega y la vendimia, cultivaban el huerto y mantenían las aves del corral. Su vida se limitaba a lavar, cocinar, cuidar de los hijos y los ancianos y tejer sus propios vestidos con la lana de las ovejas (no se usaba aún el algodón).
Aunque su vida era monótona, todo muy regulado por los ciclos de las cosechas, también celebraban fiestas en las aldeas.
 

La comida de la gente más humilde en la Edad Media variaba, como siempre, con arreglo a sus medios económicos.
La gente del común comía un pan moreno y tosco hecho de trigo con centeno o avena, gachas, huevos, potajes con verduras y, en algunas ocasiones contadas, algo de carne, en especial de cerdo, de sus existencias caseras. En invierno, se surtían de la carne y pescado que habían conservado con sal y las cocineras inventaban medios adecuados para disfrazar el gusto añadiendo al guiso harina de avena, guisantes, alubias o cortezas de pan. Las vacas, ovejas y cabras suministraban la leche necesaria para elaborar los alimentos lácteos (queso).

 

Las casas campesinas medievales eran muy diferentes de las actuales. Los campesinos pasaban la mayor parte del día fuera por lo que las corrientes de aire y la escasa luz de las ventanas, sin cristales, no les molestaban. Para alumbrarse usaban lámparas de aceite o manteca. Todo se mantenía lo más limpio posible: los suelos de tierra se solían desgastar a fuerza de barrerlos. La armazón era de madera, las paredes de adobe y los techos de paja.
La vida doméstica se hacía mucho más en común que la actual ya que las familias enteras comían, dormían y pasaban su tiempo libre juntas en su hogar de uno o dos cuartos.
Apenas tenían mobiliario (un colchón, una cocina de leña, una mesa con bancos para sentarse y unos pocos recipientes de barro para comer con cubiertos de madera). Los animales dormían dentro de la casa, en un establo, proporcionando calor natural al hogar.

CUENTO SOBRE UN CAMPESINO (ANIMACIÓN)